Escribir: una forma de liberar el alma

¿Por qué escribir? ¿Por obligación? ¿Por necesidad? O ¿Por simple satisfacción? Cuando escribo es como si una parte de mí se liberara, sintiéndome más liviana, de una manera reconfortante, como si me sacara un peso de encima. Existen cientos de formas de desahogarse, de descargar todo lo que uno siente, pero siento que la manera más satisfactoria y apropiada que existe… es escribir.
Muchas personas al momento en que se habla de escribir, lo relacionan de inmediato con literatura y poesía, sin embargo lo que no saben es que la poesía no es la única forma de expresar nuestros pensamientos; existen un sinfín de maneras, obviamente que no solo a través de las palabras, pero en este caso nos referimos a todas aquellas expresiones relacionadas con tan solo un par de palabras plasmadas sobre un hoja de papel, que van desde mínimas frases hasta grandes libros; por otro lado también existe la anti poesía, la cual utiliza elementos del lenguaje común modificándolos al extremo del absurdo como manera de atraer la atención del lector, una escritura autocrítica, festiva, burlona acerca del lenguaje, el objeto y el autor, que quiere cuestionar y demoler todos aquellos elementos y valores tradicionalmente sobreentendidos a la poesía. En esta principalmente destaca el chileno Nicanor Parra que abandonó su poesía hasta entonces simbólica y desesperanzada por otra que se caracteriza por ser obras más folclóricas, irónicas, de acentos escandalosos y muy vinculadas a la realidad, aquellos llamados anti poemas.
Existen intervalos de tiempo en que nos sentimos cerrados como una ostra, reprimidos de tal manera que no queremos compartir lo que pensamos en esos instantes, son momentos en los cuales solo queremos escapar a otra realidad, otro mundo, que en muchas ocasiones suele ser la dimensión perdida de nuestras mentes, donde solemos enredarnos en preguntas y supuestas respuestas, hasta encontrar aquel engranaje que ofuscaba nuestra realidad. Es en aquel entonces en que tomo el lápiz y comienzo a escribir, como si éste fuera parte de mi cuerpo y escribiera por cuenta propia, desencadenando todos mis pensamientos enmarañados y escondidos dentro de mí ser. Sin embargo existen diferentes motivos por los cuales escribir, tales como felicidad, amor, tristeza, confusión, desolación y entre muchos otros, pero por el que más me identifico, con el que más inspiración logro expresarme es… la simple confusión, con todas aquellas cosas que me hacen dudar y no me permiten razonar con claridad, como dije anteriormente, aquellas que ofuscan mi mente. Aquellos instantes en los que pierdo el rumbo y no se hacia dónde dirigirme, me alejo completamente de mi conciencia y me encuentro con la mente en blanco, sin respuestas y razones, como si me encontrara completamente sola en una isla en medio del inmenso mar, intentando comprender aquellos acertijos con que día a día me engaña y me sorprende la vida y las personas que me rodean.
Muchas de las personas que han resaltado con sus escrituras han tenido una cascada de tragedias y desgracias en sus vidas, una tras otra, como si tan solo una pieza fallara y comenzara el efecto dominó. Un sinfín de sucesos de los cuales tan solo quieren escapar, olvidar, rebobinar todo; escritores tales como Horacio Quiroga, María Luisa Bombal y Franz Kafka, que a pesar de todo han sabido encontrar la llave que abre paso a nuevas salidas, nuevos momentos, la que te deja salir del delirio de tus pensamientos, aquella llave que para algunos parece tan ordinario y común, pero que para mí y tantos otros es la clave para muchos procesos… el lápiz. Con un lápiz y papel puedes salir de los escombros que te tienen sepultado bajo un diluvio de tormentos y conflictos con tu propio ser y que afectan a tu bienestar. Puedes transportarte a un mundo nuevo, revivir recuerdos, enterrar otros, escarbar entre tus propias entrañas, buscando aquel deseo perdido, aquellas metas que decidiste no perseguir en un segundo tiempo. Regresiones al pasado, al futuro, o quizás ¿Quién sabe si a tu propio presente? Después de dejar atrás aquellas añoranzas de respirar tiempos añejos, me decido por optar a nuevas metas y oportunidades, reivindicando el rumbo de mi vida, desplegando mis alas para alcanzar nuevos horizontes y adentrarme en una nueva aventura, en la que quiera o no, volveré a perderme en ese laberinto de preguntas y supuestas respuestas, porque así es como son los caminos de la vida. Vuelves a caer en repetidas oportunidades, vuelves a cometer errores, vuelves a crecer, formándote nuevas expectativas y adquiriendo bellas experiencias, pero tan solo se trata de eso, de volver a intentarlo, volver al inicio en ese círculo vicioso que rodea al mundo en que te encuentras. Pero ahora pregúntate a ti mismo… ¿Qué harás para no caer de nuevo?... ¿Fingir que ríes?... ¿Llorar?... ¿Tratar de escapar? O… ¿Escribir?


Hannelore Ortloff Haase