Desbordados

Que son malaventurados los que arriesgan, aquellos que se precipitan y dan todo, pero no más que los que se encogen en lo profundo de sus sentimientos y dejan arraigados aquellos pensares en sus inquietantes mentes. 


Deberían dejar el miedo atrás, cortar las ataduras y entregarse por completo, sin vergüenza ni miedo a ser juzgados por esas miradas que atraviesan el salón en instantes fugaces, ni por esas voces ininteligibles en el unisono del universo, absurdo sería permitir ser devorado por esas palabras abasalladoras sin sentido. 


Cuándo fue la última vez que te liberaste de esas ataduras y dejaste que todo fluyera, cual cause de un arroyo en primavera que escurre entre las piedras o como el viento se escapa entremedio de las hojas de los árboles. 


Caricias delicadas y un susurro que te inquietan por completo, ese estremecedor barullo que se forma entre las distintas melodías provenientes de sus voces y los revueltos que han de producir el danzar de sus dedos. 


Sensaciones infinitas que te hacen querer permanecer un tiempo, pero eso significa una atadura más y tú no has llegado hasta aquí para poner otro nudo sobre tu espalda, más bien para soltar las riendas de tus afectos y dejar que los sentimientos te inunden por completo. 


Hannelore Ortloff Haase

Serendipia

¿Lo estabas buscando? La respuesta es no, pero que sensación más placentera fue la que provocó en tu interior, es casi inexplicable el regocijo que te recorre y la conexión que experimentaste desde el primer momento. Aquello que no estabas esperando, que no estabas buscando, pero que llega a tu vida de una forma tan inesperada que te resulta tan acogedor, y te dejas llevar como los árboles al crecer con la corriente del viento. ¿Te da miedo? la respuesta es sí, pero cual sea el desenlace, bueno o malo, valdrá la pena haber vivido cada instante de aquellas emociones. La vida es un incierto constante, a veces te da, como a veces te quita, y todo puede pasar en un abrir y cerrar de ojos, pero por está razón, quiero fluir en ella y aprovechar cada minuto, cada instante y cada momento. ¿Te atreves? la respuesta es indudablemente, porque hoy decido arriesgarme a vivir y disfrutar de la bella serendipia que me ha otorgado el destino.

Hannelore Ortloff Haase.

Melodías florecidas

La música resuena mientras observas a través de tu ventana como las gotas de lluvia empapan el suelo y el viento se mueve sigilosamente entre las hojas de los árboles. El día no es cálido, quizás algo sombrío, pero es tranquilo y en tu interior encuentras esa luz que irradia tu alrededor, resplandeciente, inundando todo el tiempo cada recóndito momento de tu existir. Dicha tranquilidad que te produce una sonrisa meramente esbozada en tu rostro, apacigua tu mirada y calma los míseros pensamientos que solían inquietar tu mente, ahora convertidos en melodías florecidas que atraviesan tu piel. 


Hannelore Ortloff Haase.

Gritos ahogados



Tratas de combatir todos los defectos, pero se siguen acumulando cada vez más, haciéndose más grande y pesado todo aquello que cargas sobre tus hombros.

El miedo te invade y ahonda cada vez más profundo por sobre tus entrañas, intentando alcanzar la puerta para poder huir.
Te sientes desamparada, sin nadie a tu alrededor que pueda salvarte, el futuro se vuelve incierto y tus pensamientos confusos atormentan tu cabeza.
Escuchas como tu alma te pide a gritos que todo esto termine, pero en el fondo sabes que recién ha comenzado. 




Hannelore Ortloff Haase.

Raíces

Sumergidos en un universo de variables infinitas en el que nos fuimos a encontrar, enredados entre los pequeños lazos que se han formado. Nuevas sensaciones brotan día a día, acumulándose a tu alrededor, incluidas algunas que jamás sospechaste experimentar.


Hannelore Ortloff Haase.