Como si fuera un suspiro ligero, una caricia instantánea o un remordimiento; buscas entre tus perdidas memorias, tratando de encontrar lo que hizo falta para que el niño dejara de llorar, y que esa sonrisa naciera entre los rasgos de su cara.
La gente observa con el rostro confuso alrededor de la escena, como si fuera tu culpa, pero no entienden, son ciegos a la realidad.
Hannelore Ortloff Haase.