
Apareció resaltando tus mejores sonrisas y mas íntimos sentimientos, aquellos que yacían ocultos para no ser removidos, permanentemente anclados, impidiendo ser esclarecidos.
Y es que no te habías percatado de como los hoyuelos brotaban alrededor de tus labios y sin razón aparente tus mejillas se ruborizaban, en como aparecía ese brillo en tus pupilas y tu respiración entrecortada agitaba tu corazón, aquel corazón agrietado que había comenzado a repararse.
Hannelore Ortloff Haase.
